martes, 22 de noviembre de 2011

Hidrocarburos alicílicos



Dentro de esta incertidumbre, lo único que me queda es el crujir del viento en mi oído,
el tiempo atrapado en un pliego de papel con letras,
un sonido, pudiera ser mi aliento,
volando sin guías entre el polvo que levantan mis pies arrastrándose lentos por un parquet desgastado y durmiente.

Me queda el chocolate, un examen, un pincel sucio.
Todo lo inentendible acecha en algún punto ciego encima de mi frente y yo veo caer mapas, líneas cortantes y preguntas.
Veo caer miedo que se desparrama como leche agria otra vez encima del parquet sucio.
Veo cómo empapa extendiéndose, cómo crea garras de gato invisibles en mi espalda y aullidos del tamaño de un auto escondiéndose en mi estuche.

Y yo, para huir, me apoyo en la pared, uso suelas gordas, bajo la mirada y estudio los disolventes polares al sol de una ventana que no cierra, que hiela desde fuera, que aún sin cerrar encierra todo lo agrio en su interior fundiendo sábanas con mesas, libros con preguntas,
todo lo ciego envuelve las mantas en las que duermo y mis ojos sólo ven listas de disolventes orgánicos,
polares,
dipolares apróticos,
neutros,
hidrocarburos alicílicos aromáticoshalogenadosalifáticos.