jueves, 15 de diciembre de 2011

Antenas parabólicas: nuevos falos divinos.



¡Fálico!

Pero también divino. Dichos adjetivos son usados para determinar el porqué de las arquitecturas de todas las épocas. Largas y estrechas. Obeliscos egipcios, rascacielos, todos estrechos y alargados. Enormes p-ollas o escaleras que nos acercan a lo divino y desconocido. Que llevan nuestras almas del mundo material al ideal para quien crea en tal dualidad y sacralice el material inerte del universo...Materiales de todas las épocas, elegidos como la mejor de las alternativas, sirven de alfombra roja (o semen de la creación, pongamos 'divina' para legalizar) de tales obras, pues cada época rige sus productos como los más novedosos y bellos, lo más alto a lo que la invención humana ha llegado hasta ese momento.

¿Y qué c-ño hay ahora? ¡Cemento!, ¡hormigón!, cables que sumen una ciudad en una telaraña de información masiva y VACÍA cuyos flujos nos adormecen lentamente e idiotizan con la más hipnótica de las recetas. No me meto con la estética, eterno circunstancial que, gracias a un voluntario y necesario sentimiento flàneur encuentro extremadamente ATRACTIVO Y BELLO (y hasta me atrevería a decir que fuente de felicidad cuando todo lo demás son ideales muertos).

¿Divino, fálico? ¡¡¡Sigue siendo lo mismo!!! Las enormes antenas parabólicas no son más que una continuación del camino de nuestra sociedad a lograr alcanzar los ideales que nos inventamos.
QUÉ MEJOR QUE TALES ANTENAS (prolongaciones metálicas de nuestra vivencia cotidiana) PARA ACERCARNOS A NUESTRO DIOS ACTUAL: LAS RELACIONES SOCIALES MEDIANTE REDES Y TELEFONÍA.


¡Oh, sí! Ya es hora de inventar nuevas oraciones. Recemos a nuestro yo falso e idealizado gracias a una página. Nuestra personalidad y físico perfectos gracias a la censura de información. Nuestra sagrada Hipocresía, reina y señora de los contactos sociales.


Recemos. Recemos todos. Porque para qué preocuparse por todo esto cuando podemos inventarnos fuerzas mayores a las que tirar responsabilidad. Sólo hay un PEQUEÑO problema. Algún día, nos daremos cuenta de que esas fuerzas mayores no existen. Y será entonces cuando todo lo que un día tiramos al aire caiga con fuerza sobre nuestras cabezas.

¡PUM!.

lunes, 5 de diciembre de 2011





Él habla con tiempos y notas en un perfecto caos abstracto.
Ella camina perdida entre conceptos que vuelan por el aire intentando convertirse en imagen.

Ellos sólamente se encuentran cuando juntos crean versiones de realidad en las que no entender algo es vivirlo de lleno, como todo lo que narra un cuadro abstracto o una canción de jazz, como todas esas cosas en las que la razón es secundaria y lo único importante es expandir un 'ahora' hasta que cubra el universo entero comiéndose la lógica, el orden y todas las galletas del mundo.

martes, 22 de noviembre de 2011

Hidrocarburos alicílicos



Dentro de esta incertidumbre, lo único que me queda es el crujir del viento en mi oído,
el tiempo atrapado en un pliego de papel con letras,
un sonido, pudiera ser mi aliento,
volando sin guías entre el polvo que levantan mis pies arrastrándose lentos por un parquet desgastado y durmiente.

Me queda el chocolate, un examen, un pincel sucio.
Todo lo inentendible acecha en algún punto ciego encima de mi frente y yo veo caer mapas, líneas cortantes y preguntas.
Veo caer miedo que se desparrama como leche agria otra vez encima del parquet sucio.
Veo cómo empapa extendiéndose, cómo crea garras de gato invisibles en mi espalda y aullidos del tamaño de un auto escondiéndose en mi estuche.

Y yo, para huir, me apoyo en la pared, uso suelas gordas, bajo la mirada y estudio los disolventes polares al sol de una ventana que no cierra, que hiela desde fuera, que aún sin cerrar encierra todo lo agrio en su interior fundiendo sábanas con mesas, libros con preguntas,
todo lo ciego envuelve las mantas en las que duermo y mis ojos sólo ven listas de disolventes orgánicos,
polares,
dipolares apróticos,
neutros,
hidrocarburos alicílicos aromáticoshalogenadosalifáticos.

sábado, 10 de septiembre de 2011



Perderme entre estaciones, volar con hojas grises en el marrón de la tarde fría. Desnudar minutos enfrascada en el trémulo silencio de tu boca que sonríe. Fría. Como la tarde. Y sonreír vibraciones pasadas cerrando todos mis mundos (que nacieron con perspectiva y se congelaron, murieron en añicos por los golpes del tic y el tac y el tic y el leve golpe de sus agujas firmes, rectas como un puño machacando sueños perdidos en la infinitud del tiempo de nadie. Frío. Como la tarde)

lunes, 23 de mayo de 2011

Re-Time




Pasé una noche a ti pegado como a un árbol de vida porque eras suave como el peligro, como el peligro de vivir de nuevo.

Leopoldo María Panero. A Francisco. 'Last Night Together'. 1980.




Fue un momento.

Tu presencia se dilataba, ligera, muy lentamente
como un gas nocivo o un pájaro,

planeando despacio sobre la tarde muda encerrada en mi cuarto.

Una mirada posó finalmente su mundo en mi mundo, un momento,
fue sólo un momento.

Y finalmente lo que había volado era el tiempo, escondido tras la persiana, el tiempo, riendo bajo la puerta, el tiempo, devolviéndonos una realidad que cada vez nos parece más mentira...

lunes, 16 de mayo de 2011

J.L.G.


De la simetría interplanetaria (Julio Cortázar)

O los mundos que conmueven sin ser mundos, que traspasan fronteras invisibles entre tu voz (y la mía) que se enlazan como yedra que trepa por el ahora y lo destripa lanzando horas en un radio indefinido de camas sin hacer y galletas. Muchas galletas.

Kbod-1a/678

k

alskdjf laksjf ñaklj jf kjd klsjlkdj klj alkjlksjl jdlk fjdkl jlkjfl j faiímvlknaliejtio ioaje klnvklnoaiej y´j´klcvnkla aoioañ vanv aiosnñ aoin adioajsdoi aslkn dñ lakj ajie jailsjd oijvio ajdil dfjdlj jñ dñljaijs. Se desmorona la vida por la sombra abierta de una farola. Luz titilante. Oscura. Baldosas grises y bicicletas. Los libros describen órbitas en un cuarto cerrado. La mente flota. Despierta. Y es un momento, un momento sólo en el que las soluciones marcan una vía, un camino de salvación terrenal a lo posible, pero lentamente la inercia vuelve al mundo y me marca los días de im-posibles con un ritmo de relojes en farmacias, metros, vallas publicitarias y un silencioso tic, tac, tic, tac, tic sobre mis ojos que se cierran, van cerrando, cerraron, y abrirlos ahora costará mil veces lo que costó, porque las derrotas son acumulativas y el final no existe, sino la suma del cansancio de abrir los ojos, abrir los ojos, abrir los ojos…kkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkk

k

martes, 26 de abril de 2011



Brillaba, brumeando negro, el sol;
agiliscosos giroscaban los limazones
banerrando por las váparas lejanas;
mimosos se fruncían los borogobios
mientras el momio rantas murgiflaba.

Estrofa del poema Jabberwocky de Lewis Carrol, versión de Jaime de Ojeda incluida en A través del espejo y lo que Alicia encontró al otro lado, Alianza Editorial, Madrid, 1973.



en el caos se duerme bien
la única manera de sobrevivir al mundo es exaltarse hasta morir la única manera de sobrevivir al mundo es exaltarse hasta morir la única manera de sobrevivir al mundo es exaltarse hasta morir
en el caos se duerme bien y la única manera de sobrevivir al mundo es exaltarse a uno mismo hasta morir La única manera de sobrevivir al mundo es exaltarse hasta morir
en el caos se duerme bien

viernes, 8 de abril de 2011

De la Infinitud



...de vuestras horas silenciosas, sonoras, fragantes y limpias...
Marcel Proust



Carcajada que se mece entre dos siglos, el ayer es una bola en tu garganta y tus ojos dos espejos ciegos por la bruma que despierta el vapor de mi aliento.
Ya no sientes, gimes.
Ya no actúas, gimes.
Ya eres solo un viento más en la corriente infinita del mundo.
Una mirada más, vacía, como tantas otras.
Un cuerpo más, tibio, calentado al fuego de lo perfecto.
Un pensamiento más, volando, en caída inconmensurable a la infinita basura del mundo.

viernes, 4 de marzo de 2011

Estética del simulacro.




Probablemente no sea un mero accidente histórico que el significado de la palabra “persona” sea “máscara” (...)
En cierto sentido, y en la medida en que esta máscara representa el concepto que nos hemos formado de nosotros mismos –el rol de acuerdo con el cual nos esforzamos por vivir–, esta máscara es nuestro “sí mismo” más verdadero, el yo que quisiéramos ser.
Robert Ezra Park, Race and Culture, The Free Press, Glencoe, 1950.



Tocar tus letras. Mirar como vuelan. Concretando. Matando ideas que eran amplias hasta que tu cajón de abecedario las retuvo. Compresión no literal sino espacial. Especial. Con mucho amor para una muerte. Cariño para una agonía constante de padecer y sentir lo que no es. Lo que es y pudo ser. Lo que nunca volverá a volar porque sus alas murieron secas junto al polvo de tus muebles y tus días abiertos como ríos, flotando entre horas frías y mares de horarios descriptivos de rutinas. Ahora sufres. ¿Qué realidad permite matarse cuando la intentan volver tangi-ble, accesi-ble, discuti-ble? Quizás sólo vivamos por dentro y todo el exterior no sea más que un teatro muerto. Estética del simulacro. Si todos jugamos, nadie juega, y eso es el mundo. Mentira.