Buscamos lo impracticable
tenemos la cabeza llena de luz
pero el horizonte está todavía lejos.
Ya está. El Arte no existe. Sólo existe belleza. El Arte es una especie de dios inventado por el ser humano para explicar lo que no puede (quiere) admitir. El artista es simplemente alguien que sabe crear belleza. Eso da pie a que un niño acumulando piedritas pueda crear belleza también, y eso es algo que el artista dieciochesco jamás asimilaría. Y nosotros, su legado, tampoco. El que el artista se haya situado en un pedestal generando tal incertidumbre y leyenda hacia su persona hace que, ahora, miles de jóvenes crean que por crear esa incertidumbre y leyenda serán mejores artistas. Por desgracia, la realidad es otra totalmente diferente. Lo único necesario para crear belleza debería ser la sinceridad para con la obra y el público (y, lo más complejo, para consigo mismo). Y en ésta época de apariencia, de imagen en vez de contenido, de imagen p-o-r-t-a-d-a que resume (mal pero rápido) todo el contenido, la sinceridad sobra. Pero eh, qué mas da, si al final siguen existiendo las galletas. Y cada vez con rellenos de chocolate diferentes. Pues ya está. Todos a comer galletas.
(Que todo es discutible, si, ojalá alguien me discutiera, me aburriría menos y dejaría mi actitud profética-apocalíptica)