Perderme entre estaciones, volar con hojas grises en el marrón de la tarde fría. Desnudar minutos enfrascada en el trémulo silencio de tu boca que sonríe. Fría. Como la tarde. Y sonreír vibraciones pasadas cerrando todos mis mundos (que nacieron con perspectiva y se congelaron, murieron en añicos por los golpes del tic y el tac y el tic y el leve golpe de sus agujas firmes, rectas como un puño machacando sueños perdidos en la infinitud del tiempo de nadie. Frío. Como la tarde)
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